Historia
Bizkarra es una marca familiar fuertemente arraigada a Usánsolo, tanto en su pasado como en su presente, tanto en su actividad como en su identidad. El “barrio de la estación” de esta localidad ve nacer el negocio que Esteban Bizkarra y Mari Artetxe, pone en marcha en los años 50, en una lonja a pié de las vías del tren de Usánsolo. De la mano del desarrollo de esa pequeña panadería se llevaba el pan a un amplio radio de reparto, por otros municipios y caseríos dispersos.
En los años 60 empiezan a destacar los primeros despachos de pan, una formula comercial “revolucionaria” en la época, pero que iba a tener sus días contados. En estos despachos, Bizkarra sigue siendo aún una marca eminentemente de panadería, aunque el abanico de productos que salen de su obrador es ya muy amplio.
Cuando a finales de los años 70 la vieja panadería se queda pequeña por el crecimiento de la actividad, se plantea el traslado de las instalaciones a una parcela de terreno acorde a un proyecto de negocio muy ambicioso. En 1978 se lleva el obrador a al otro lado de las vías del tren, a escasos metros de donde estaba, cuya casa se vislumbra claramente desde la nueva ubicación. El viejo caserón finalmente sería demolido como consecuencia de la renovación urbanística de la zona, pero Bizkarra todavía sigue participando de todos esos cambios presentes y futuros.
En los años 90 la firma abandera un nuevo tipo de establecimiento de panadería muy alejado de aquel despacho de pan de hace más de 40 años: El punto de venta de pan caliente. La novedad viene dada por la presencia de un horno donde se cuece la masa, vendiéndose recién horneado. Con este tipo de establecimientos viene la revolución en la panadería: un nuevo modelo de negocio donde la pastelería y otro tipo de productos tienen también mucho protagonismo para completar una oferta atractiva al consumidor.
Bizkarra es la primera panadería del País Vasco y una de las primeras de toda España en abrir un punto de venta de este tipo, a modo de prueba, en uno de sus despachos de Galdakao, a principios de la década de los 90. Los vecinos de esta localidad fueron los primeros en acoger con entusiasmo esta novedad, El efecto fue inmediato y las ventas se cuadruplicaron, lo que les llevo a ampliar esta red a dos establecimientos más, uno en Basauri y otro en Usánsolo. El crecimiento y la demanda del sistema fue muy rápida y en dos años ya era un método imitado por muchas empresas del sector. Bizkarra se implica a fondo en este nuevo tipo de establecimientos e incorpora la Pastelería en su oferta de la mano de la tercera generación familiar. Eduardo Bizkarra se pone al frente de un nuevo obrador Bizkarra, esta vez de pastelería artesana. La modernización de su gestión ya es completa durante esa década, a todos los niveles.
A lo largo de los años siguientes, la firma se expande y crea su red de establecimientos con una imagen completamente unificada. Por este papel desempeñado a lo largo de estos años Ficop (la Federación de Industrias y Cooperativas de Panadería) le otorga un premio, en reconocimiento a su labor de desarrollo de nuevos establecimientos de panadería.
Bizkarra entra en el nuevo milenio con la mirada puesta en la gestión de la calidad. El obrador de pastelería obtiene el Diploma PREMIE en el año 2002 y el de pastelería lo obtendría años más tarde. Este certificado avala la implantación de un sistema de gestión de calidad según el modelo EFQM. Con el PREMIE, Bizkarra certifica un elevado control sobre su elaboración y al mismo tiempo que le facilita desarrollar otros nuevos gracias a una mejor adecuación de su sistema de gestión al mercado. Este sistema le ha permitido a Bizkarra, entre otros aspectos, aumentar el conocimiento y control de las variables económicas de la empresa; fomentar la participación de los empleados y la implicación de los mandos; y también tener un conocimiento más específico de las necesidades y motivaciones de compra del cliente.
El año 2005, se plantea la celebración de su 50 aniversario como un impulso importante de su marca y su actividad. Enmarcado en un punto de vista de futuro edita y presenta el libro “Al pan, pan” que concentra la historia familiar y una amplia visión de lo que ha sido la profesión en Bizkaia a lo largo del medio siglo de los Bizkarra.
En el 2007 Bizkarra recibe de manos del Lehendakari el “Premio al Comercio Vasco” en la categoría de Innovación, como reconocimiento a sus aportaciones en este campo.
Se trata de la primera edición de unos premios convocados por el Gobierno Vasco para reconocer a las empresas y particulares que se han distinguido por su labor en favor del desarrollo de la actividad comercial en el País Vasco, en este caso por
su impulso a la innovación en sus distintos aspectos. Para la familia Bizkarra, el reconocimiento no puede llegar en mejor momento ni en mejor categoría, tras 50 años trabajando productos de toda la vida. En palabras de Juan Mari Bizkarra: “Se trata del premio que más podríamos desear, ya que estamos siempre mirando hacia el futuro, hacia las nuevas tendencias, las nuevas necesidades que van a surgir…¿cómo podríamos darles respuesta sino es desarrollando nuevas ideas, nuevas iniciativas?.”
El 2010 es también otro año muy especial por la apertura de su establecimiento en el Casco Viejo bilbaíno, que marca el futuro de Bizkarra. El nuevo establecimiento está concebido como el “buque insignia” y por ello se ha elegido para su emplazamiento uno de los centros de actividad comercial y cultural con más personalidad de la ciudad. Con esta apertura Bizkarra apuesta por una panadería y pastelería de vanguardia, y para destacarlo se ha creado un espacio con un diseño diferenciado, donde priman las sensaciones que se reciben al entrar, ante la variedad y exquisitez de las especialidades que se elaboran en sus obradores. En su inauguración se reúne en torno a una cata de pan y chocolate a profesionales y amigos del ámbito gastronómico: pasteleros, panaderos, restauradores, nutricionistas, contando también con la presencia del Exmo. Alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna.