Caracter Propio

Bizkarra se define, ante todo, por tener carácter propio. Es una marca familiar de tercera generación y también toda una familia marcada por una actividad: la panadería y pastelería artesana. Su afán por innovar les ha llevado a seguir un camino diferenciado sin renunciar a su espíritu netamente artesanal, una receta que les ha permitido hacer crecer la marca y evolucionar durante más de 50 años.

Desde que 1955 Esteban Bizkarra abre su panadería en Usansolo (Galdakao) hasta hoy mucho ha cambiado en sus obradores, excepto lo principal: la fidelidad al producto natural y a los procedimientos de elaboración que mantienen la esencia original y tradicional de cada una de las especialidades. Esteban, su hijo Luis Mari y su nieto Eduardo han seguido coherentes con una filosofía de trabajo en la que todos los detalles cuentan; cuentan los sabores, las texturas, los ingredientes, los colores…El hecho de tener un paladar educado en una larga tradición gastronómica familiar, donde las recetas pasan de generación en generación, es también un factor muy importante, ya que se tiene una alta exigencia para los propios productos.

En Bizkarra se cultiva el producto de temporada y la actividad de sus obradores viene guiada por el convencimiento de que “todo lo bueno se hace esperar” y hay “un porqué para cada cosa”. Las fiestas tradicionales, la cosecha de frutas o de frutos secos, los nuevos hábitos y otros muchos porqués llenan el calendario anual con propuestas y especialidades con nombre propio, tanto de pastelería como de panadería.

En estas propuesta se recoge la mejor tradición pastelera y panadera de la tierra a través de especialidades típicas y únicas del País Vasco y Bizkaia. En algunos casos se trata de viejos sabores que Bizkarra ha rescatado de hábitos olvidados, como las Mokotsas de pascua, la Intxaursaltsa, o la recuperación del pan en hogaza. En otros, de nuevas propuestas para fiestas tradicionales, como las Maris y Brasas de San Juan. Y también de nuevas alternativas para todo tipo de consumo, como la gama de pastelería sin azúcar, la gama de chocolates salados y otras especialidades.

Por todo ello la evolución de Bizkarra a lo largo de todos estos años está totalmente ligada a un producto propio de alta gama, íntegramente elaborado en sus obradores de panadería y pastelería y destinado sólo a sus establecimientos, ya que no se elabora para otras marcas.

Como no podía ser de otro modo en una empresa de trayectoria tan larga, el espíritu innovador es el que dirige su estrategia, tanto a nivel de gestión, de procesos de elaboración y de productos como de su red comercial, presente en 12 municipios de Bizkaia con 27 puntos de venta. En ellos, Bizkarra se reinventa a través de nuevos productos, deliciosas combinaciones de sabores y sorprendentes presentaciones, cuidando especialmente la información hacia el público sobre las propiedades y características de sus elaboraciones artesanas.